El Ajinomoto
Basado en lo que descubriera a principios del siglo XX, el químico japonés llamado Kikunae Ikeda, este polvo se comercializa desde 1909 hasta hoy día bajo la marca Ajinomoto, pero es Glutamato monosódico su real nombre, lo podemos leer entre los ingredientes de varios productos en el mercado, sobretodo en snacks.
Su peculiaridad se debe a que no es un sabor concreto, más bien
estimula las glándulas salivares y jugos gástricos, dando la sensación
de suculencia y deseos de seguir consumiendo bocados.
Algunos cocineros condenan su uso porque la presencia de este
ingrediente puede atrofiar el gusto del comensal, por la estimulación
papilar constante, pudiendo repercutir en que la persona sienta otras
preparaciones insípidas.
Se recomienda manipularlo con precaución, porque al igual que puede
realzar sabores, los puede arruinar. Limitarlo a una media cucharadita, y
a partir de allí probar e ir agregando en pequeñas dosis hasta
conseguir el sabor deseado, es lo ideal.
Incluirlo en la preparación de salteados, sopas y guisos con sello oriental, en ceviches, tiraditos y pescado, vendrá bien.